domingo, septiembre 18, 2005

Presentando en sociedad: Aldo

Comenzamos en orden alfabético para no herir sentimientos.
Presento en sociedad a:


Aldo a.k.a "el catalán" o "el maito"
Breve descripción: Joven jocoso y coapo de sonrisa "pispireta" (una de sus palabras domigueras), de hábil diestra para los trazos.
Señas particulares: largo cordón umbilical
Conocido en: Tierras catalanas hace algunos kilos
Momento temerario: 12 yemas por 200 pesos
Mufasa (palabra que lo hace temblar de miedo): Gina
Equipo: Chivas pero tiene un extraño cariño por los pumas (presume haber estado en sus aulas para verse menos ibero)
Canción con la que lo reconoce el Xun: Waiting for your love, Pericos
Último avistamiento: 16 de septiembre 2005. Ebriedad en un tal jacalito


5 comentarios:

MariK dijo...

Gracioso ser del cual mi primera impresión fue: ¡¿qué pedo con este wey?!, no sólo actúa en la obra de una clase que no lleva, sino que aparte sale no de gay... de travesti!!!!

Años después, el buen aldiñe es un amigo entrañable y las cosas extrañas siguen sucediendo.

lasrita dijo...

jajajaja el buen aldo es un chico ibero jajajaja...pq le dicen el maito? jajajaja el catalan pues me lo imagino...

pues bueno yo estudio en la ibero...

esta buena la manera en que lo describes jajajaja me cago de risa con "mufasa" jajajajaja eres usper ocurrente...

Giud

Hurgo dijo...

Conocido en una efímera partida de papelitos, reencontrado gratamente en Barcelona, alegre compañero en San Cris y en clases de últimno semestre. Le queremos al Catalá.

l'aldo dijo...

siento que mi padrino me presenta en fiesta de quince años, por cierto les faltó numerosos a.k.a. (parchis, el campeón, el 12 yemas, etc...) Lo mejor es que nos conocimos cual extraños en una plaza de una país lejano, doce meses después llacía borracho en la sala de tu depto como viejo conocido

Jorge Darío dijo...

Yo lo desconocí en una cierta clase de literatura de "altos vuelos"; lo creía uña y mugre de Ainoa, al principio dudaba de su inclinación sexual, ja ja, y entonces desapareció...

Cuando lo volví a ver, ya estaba flaco como la chingada y demasiado jodón para mis gustos.

Parece que he aprendido a digerirlo, pero me tardé cual yema cruda. Ahora puedo decir que lo considero un buen amigo y cuando lo encuentro casualmente siempre es un gusto.