Los vieron solitarios y después juntos, muy juntos, en el frío gris, en los duelos de Kuppa y Toad, navegando rápidos y comiendo con los árabes. Ahí dónde siempre se brinda y se chocan los tarros repletos de espíritus jóvenes. Los encontraron caminando por la Rambla y viendo al can cantar can-cán en la ciudad blanca. Malditos, los dos perdieron al tres en el día donde los inocentes hacen malas bromas. Cruzaron el puente, apostaron millones, subieron la montaña y el árbol. Después, se despidieron y volvieron a encontrar, cientos de veces, quizá miles, perdieron la cuenta. Siempre cantando a los queridos y al tipo que le teme a la piel y odia la carne.
Ahora, los ven lejos, pero siempre quedará el andar en las entrañas. Caminaron como vagos, como pocos, como nadie.
El Xun es modelo 80' a veces corre, a veces le gusta ir al cine, a veces perderse por ahí, le gusta mucho la chevecha y recordar que las noches no llevan estrellas.
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