miércoles, agosto 16, 2006

Alguna vez

La humedad fue el primer golpe, bajé del autobus que me llevó a Valencia y sentí como si se hubiera estacionado en el mar. 38 grados y sólo una Fanta limón para combatirlos (hacían falta otras 37). Autobus 8 dijo la señorita de información y bajarse en la plaza de la Paz. 20 minutos después el segundo golpe Marcos y un abrazo de oso. Ya estaba noqueado.

La ciudad mantuvo a un par de gallegos, un argentino y dos mexicanos que, a base de largas noches nos convertimos en familiares de la comunidad (artística) valenciana. Un par de orxatas, comidas cortesía de Luis y siempre acabar en el Negrito. Marcos Castro, o peor conocido como el nuevo muralista mexicano, cuidó del noble Xun.

Largas fueron las noches, a veces de pocos recuerdos, a veces de demasiados. No era momento para andar con suficientes. La historia de un rey moribundo que con sus cuatro dedos ensangrentados crearon la bandera catalana, la calidez valenciana a cargo del a veces hosco Jesús. La ciudad alguna vez amurallada nos protegía, un río seco que alguna vez inundó la ciudad, nos abrazaba, algunas otras veces el sonido de los caballos parecían revivirla, otras era el murciélago posado sobre el escudo, guardián de los recuerdos como en Manresa. Un lugar que se quedó en "alguna vez". Alguna vez los osos, los venados de siete cuernos y los árboles caídos revivirán como en los cuadros de Marcos, apocalípticas imágenes de una familiaridad extraña, instintiva, animal.

Alguna vez, muy pronto espero, me encontraré con amigos como él.

2 comentarios:

MariK dijo...

:´)
Un abrazo

l'aldo dijo...

por ahora tienes a gracia y sus noches para buscar a esos compadres que hacen las noches más largas y más vivas... aquí siguen LO OTROS