Las mujeres viven la vida tratando de demostrar que no son mujeres,
los hombres tratando de demostrar que son verdaderos hombres.
Vaya forma de gastar la vida!
bla, bla, bla, bla
El micrófono golpeaba una y otra vez el pecho de Manu, simulando el latir de su corazón. El sudor, el cansancio, los puños, los pies cansados y él seguía golpeando, tum, tum... tum, tum... El concierto fue una larga canción de ritmos unidos, el sonido de distintos lugares, de distintas voces y lenguas: español, inglés, catalán, árabe, francés, la voz de la pacha mama, el grito de tristeza y nostalgia, la guitarra de un pueblo abandonado, el frenesí de una pelea callejera, el recuerdo de las razas olvidadas, de los mayas, de los chichimecas del norte, de los mapuches, los incas, los celtas y los aborígenes africanos, de tantos recuerdos que gritan en la voz de ese Chao. Podríamos no concordar con sus palabras, pero su discurso es la música y nadie se quedó sin reclamar su mala vida o sentirse desaparecido o en soledad en medio de tanta gente.



No he podido dormir... pienso en demasiadas cosas y en nada.
No he podido escribir, no tengo qué escribir...



No se por qué, eso pregúntenle a mis padres. Quizá no hice el berrinche adecuado, quizá mi madre pensaba que eso era cosa del demonio, probablemente nunca lo necesité realmente y mis perros y mis gatos (que en paz descansen enterrados en mi jardín, asunto de otro post), me lo agradezcan.
Y sí como dice el título del post, nunca tuve Nintendo, ni SNES, ni Genesis, ni nada... mi recuerdo sólo da para un viejo atari que se descompuso a temprana edad. Pero eso no evitó que rentara los Game Boys de amigos y acabara un par de juegos en sus casas, las horas interminables con el Pakis con el International Superstar Soccer Delux es una de esos tantos ejemplos. Me hice adicto a las "maquinitas" y al Super Sidekicks, jugaba en casa de mis amigos pero nunca tuve el mentado Nintendo.
Igual y eso tuvo algo que ver con eso de que según las horas de Nintendo igual a ..




"Los monstruos no existen" consoló a su hija diciéndole estas palabras. Pero, siempre hay un pero para todo, un pago, un lado obscuro, un secreto que todos guardamos, algo que no le hemos contado a nadie, un secreto de familia, un monstruo en nuestra cabeza, un hecho que como decía David Lynch, nuestra psique se encarga de tapar, de olvidar para darle un sentido coherente (en el mejor de los casos) a nuestra existencia. Es así como nuestro cuerpo se convierte en una casa abandonada llena de fantasmas.Quiero hacerme de una lista de podcasts decentes (para más info sobre lo que son los podcasts denle click a la palabra podcast). No he encontrado muchos así que, como esto lo hacemos juntos... compartan con la comunidad y haremos de este post un directorio de transmisiones...
Mi única recomendación por el momento es el del tal olallo.
Mugen y Jin, Jin y Mugen, occidente y oriente, pasado y futuro, persona del infinito. Champloo una palabra inexistente quizá, que suena bien. La fuerza, la amistad el compañerismo, el respeto y el honor, temas recurrentes en el anime se desenvuelven en un ambiente alterno, edición cortante, animación rápida, cuadros que se sumergen en el vértigo de un Japón en cambio, en una lucha interna, la de aceptar a occidente y su bendito y maldito token de entrada: la religión. El por qué no es determinante, pero en esta travesía tres personas y un país cambian por completo. Un oriente que parece embelezado por el ritmo de occidente, de “América”.
La dualidad toca evidentemente a los personajes. Mugen desordenado dionisio, de creación y movilidad orgánica, capoéirico Mugen. Jin es apolo, meditativo combatiente, frío, inexpresivo, sabio, es orden y precisión, asertivo Jin.


El referente inmediato, donde la realidad parece seguir los pasos de la "ficción" es de Kassovitz y su película de 1995, La haine, donde retrata este mundo citadino, de suburbios olvidados, lugar en el que el “nosotros” ubica a los “otros” como drogadictos, como violentos, como jóvenes desubicados, la escoria del mundo los han llamado. Estereotipos tan violentos como los actos de los agresores. Donde la venganza puede ser la razón de seguir adelante, cobrar una vida por otra, ojo por ojo. Hasta ahora todo va bien.
Hace algunos días Rosa lee Parks murió, un símbolo de la lucha por el respeto del las minorías. Mujer conocida por sentarse en un lugar de autobús y no dejarlo a pesar de estar reservado para los blancos. Una lucha pacífica es el ejemplo de Rosa, la violencia y el odio sólo se alimentan a sí mismas. Cerrar el círculo de la violencia parece ser la única solución en un lugar en donde si la policía abusa de su fuerza se llama legalidad, y si el pueblo lo hace se llamará levantamiento criminal. La llamada tolerancia no es más que una forma elegante de odiar a los otros, tolerarlos mientras se pueda. Hasta ahora todo va bien.
Día a día veo escudos nazis y me impresiona la estupidez de la gente que los porta. Escucho comentarios racistas y me pregunto qué pasa. Me enoja. Quisiera tener el valor de sentarme en el autobús y enfrentarme a esa gente, decirles que no me voy a parar. Pero nadie alza la voz en estos días, salvo los que golpean, los que incendian autos.
"C'est l'histoire d'un mec qui tombe d'un immeuble de cinquante étages au fur et à mesure de sa chute il se répète sans cesse pour se rassurer: jusqu'ici tout va bien, jusqu'ici tout va bien, jusqu'ici tout va bien... mais l'important, c'est pas la chute, c'est l'atterrissage."
Hubert, La Haine