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martes, junio 19, 2007

Despertar olvidando

Despiertas, no sabes dónde estás. Un cuarto, unas sábanas blancas (o casi blancas), la luz de la ventana, el autobús que ruge, la cabeza que está a punto de estallar. No hay nada. A base de intentarlo empiezas a recordar. Primero sólo tienes datos muy generales, tu nombre, Xun, -¿dónde está mi liga del pelo?, -ahí está, el dolor en las rodillas es por el partido, ayer fue viernes, hoy debe ser sábado. El comfort de tomarse una cerveza, o varias, la calle, los ojos perdidos, el celular que se dice muerto, un gato que maulla, la loca que te pinta dedo. Las risas, las palabras, andar por andar. El auto que se maneja solo, ¿la cerveza sigue ahí?, ¿¡Hugo!? ... El mazo en la cabeza, Xun llamando a la puerta. Los ojos cerrados. El pelo suelto, el dolor, el placer de olvidar, y olvidar con placer. Despiertas y no sabes dónde estás.

Hay muchas cosas que me gustaría no recordar, pero ésta quizá no. Quizá.