Hemos caminado mucho, comido mucho y bebido mucho. Buenos Aires es grande, casi como la ciudad de México. Está lleno de lugares por ver y fiel a mi costumbre no utilizamos (yo y mis compañeros de viaje) el transporte público, sólo lo hacemos cuando es necesario. Así que los pies hacen lo suyo.
Bueno pues ayer andaba un poco triste, quizá por el cansancio, por la noche francesa a la soñadores, el efecto de la mitad del viaje, el día nublado ... no se... El punto es que Aldo (el que viaja conmigo) se despertó temprano y se salió a caminar a la Casa Rosada, que está muy cerca de acá y yo decidí ir a un no lugar
(los no-lugares son espacios que no tienen una arquitectura que los distinga como de algún lugar, restaurantes de comida rápida, aeropuertos, starbucks etc..) que me hiciera sentir en lugar conocido, así que me metí a un Burger King jaja me compré un combo y miré a la gente que paseaba por el centro de la ciudad. No me comí la hamburguesa porque no tenía hambré pero acabé con las papas y el refresco, al terminar regresé a la ciudad extraña.
Ya hemos visitado la mayoría de los "sitios turísticos": Boca y su barrio, la bombonera, el centro, una flor metálica que se abre con el sol, el barrio de palermo, la recoleta etc... Nos avisaron que acá los taxistas si notan que eres extranjero te pasean por la ciudad en lugar de llevarte al destino, así que recurrimos a la habilidad de Aldo para imitar acentos y lo logramos, nos llevó como Fitipaldi hasta el hostal. Los camiones están pintados como playeras de fut. mmmm y ya... nos vemos pronto.
De fondo suena mucho Bersuit, mucho rock que no conocemos y las noches de Buenos Aires no llevan estrellas, al menos por ahora no...